Compasión

En el artículo de Arturo Pérez Reverte (XL SEMANAL 21/27 febrero), uno de mis escritores preferidos, divulga este comentario … “de las pocas palabras que cuando todo se derrumba nos mantienen erguidos -dignidad, lealtad, amor, honradez y alguna otra- la compasión es la básica” . Y luego lo razona.

Siempre reflexiono sobre los contenidos o mensajes que subyacen en los artículos de este escritor, pero coincide que, el texto al que me refiero, se publica al mismo tiempo que las noticias sobre el comportamiento de masas de seres incívicos destrozando bienes y ciudades en nombre de la libertad de expresión (y en petición de excarcelación de un delincuente con múltiples antecedentes o denuncias penales). Y siento que, en esta ocasión, la compasión no sea una opción: Pensar en este delincuente, en los adláteres o congéneres que lo apoyan, en los gobernantes que lo santifican, en los dirigentes policiales que no detienen a estos grupos de desalmados y ladrones, y en todos los otros colectivos que se solidarizan  con estos hechos…,  pensar en esto, me produce de todo menos compasión.

Alguna vez sentí compasión por los ciudadanos catalanes que no forman parte de este conglomerado social, pero el sentimiento ha ido desapareciendo:  En demasiados momentos pienso en que son dignos de los gobernantes que han elegido con sus votos; y si formaron parte de la abstención puede que también sean dignos del hundimiento económico de su Comunidad ….  Hay circunstancias en que la compasión no forma parte de mis sentimientos. Por una vez, discrepo de mi autor vivo preferido.

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