COVID ¡Qué nivel!

No me resisto a comentar, una vez más, la Gestión del Covid.  Hoy por hoy, me considero incapaz de otorgar la Mención Honorífica a la peor actuación institucional, pero intento reflejar actuaciones de los aspirantes. Antes de iniciar la reflexión, quiero referenciar un titular de la prensa de hoy: «La catástrofe del Covid se podía haber evitado. El sistema, si no cambiamos, no nos protegerá de la próxima epidemia»  (Ellen Johnson Sirleaf Panel de expertos OMS). Entre la Organización Mundial de Salud, la Unión Europea, el Comité de Expertos del Estado y los expertos de las Comunidades Autónomas, tenemos a un montón de burócratas con un coste difícil de imaginar y valía cuestionable. ¿Su eficacia?:  Valórense los resultados.

a) Antecedentes. 

Hace algo más de un año que comencé a exponer mi visión sobre la Covid, su Gestión y las consecuencias económicas:

• Siempre me abstuve de opinar de lo vinculado a la salud. Lo único que recuerdo al respecto es que, en marzo del 2020, ya anticipaba que -si grave era la situación sanitaria- probablemente la económica iba a tener consecuencias impensables. Y aquí estamos.

• Sí opiné (y lo sigo haciendo) respecto a la Gestión: No pudimos tener peor suerte con los gestores políticos que nos tocaron en suerte para gestionar la crisis: Incapaces de adoptar medidas eficaces y  coherentes, e inútiles en el control de las conductas en la calle por parte de personas incapaces de comprender la gravedad de la situación (o que -conociéndola- actuaban como auténticos descerebrados). Todo lo redujeron a prohibir/limitar actividades comerciales, culturales, hosteleras…, y a confiar en conductas responsables por parte de los ciudadanos,  muchos de los cuales han sido formados lejos de actitudes de esfuerzo, mérito, respeto. Y así nos ha ido.

b) Mensajes: entre la inconsistencia y la demagogia.

No tengo espacio (ni ganas) para enumerar las incongruencias de las declaraciones institucionales desde febrero 2020: además de las mentiras permanentes, de las comparecencias soberanamente aburridas, jamás fueron capaces de exponer con claridad la situación… o de rectificar medidas inadecuadas … o de perjudicar gratuitamente a amplios colectivos laborales … La soberbia fue su criterio orientador, han hundido la economía, y todavía no han pedido perdón; ni desde el Estado, ni desde el Gobierno vasco. Son como son, y en la foto de la evidencia han quedado perfectamente retratados: en su desnudez ante los momentos difíciles, han dado la talla. Es lo que tenemos.

 c) Legislación: Inoperante, inaplicable, hasta inexistente.

Lo de menos, a estas alturas, son los vaivenes que han existido; Resultan más relevantes algunas iniciativas que han mantenido (por acción u omisión):

• Medidas restrictivas en establecimientos: incapacidad de controlar conductas en vía pública.

He presenciado exigencias de policías a consumidores en terrazas hosteleras (totalmente lógicas), al tiempo que, los mismos agentes, pasaban olímpicamente de conductas de jóvenes (jóvenos, jóvenas), mucho más peligrosas. (Bravos con los mansos,  mansos con los bravos … no vaya a ser que los insulten o peguen).

Establecen número limitado de personas en domicilios: ¿Cuántas líneas y discursos sobre este tema? ¿Cuántas sanciones han existido?

¿Cómo aplicar esta disposición?

Y ¿Qué decir de los cambios de criterio en el mismo mes o semana? Y ¿Qué decir de que, tras 14 meses de pandemia reconocida, haya transcurrido el estado de alarma sin haber sido capaces de prever la salida del mismo?  Inútiles. Vagos.

Y en lo sucedido, la responsabilidad es de aquí, autonómica. Pero si alguien quiere atribuírsela a Madrid, una pregunta: ¿Quién apoya al Gobierno del estado? ¿quizás PNV, BILDU, PODEMOS? (Que yo sepa no son del sur de Pancorbo).

c) Osakidetza: Ruta salvaje.

Mi opinión no la centro en los médicos o en la asistencia sanitaria; lo hago en la gestión.

• Confieso en que se me ha caído un mito: Contra la opinión que tenía de eficacia, ha bastado un hecho complejo para hacer aflorar la ineptitud de la administración vasca.

Lo de las vacunas es para nota, y no todo depende de las dudas en su recepción. Algún ejemplo:

– Las estadísticas un desastre: Han constituido la mejor información para estar desinformados

– Todavía no he entendido, por qué las personas de más de 65 años han sido vacunadas más tarde que los de 60-65, si a los dos grupos les daban Astra-Zéneca: Habrá explicación (¿) pero jamás la han divulgado.

– He podido comprobar -en dos ocasiones- que el control de admisión en el Pabellón de la Casilla era un descontrol organizado: mala señalización (consecuencia: dos colas de acceso desorganizadas), recepción desordenada, convocatoria -señalando para consultas- un teléfono bloqueado….

– Destaco algo que me llamó la atención: a la Hostelería se nos exige mantener desinfectadas mesas y bancos; pues en la espera (para entrar en el Box de vacunación), hay bancos o sillas en los que los ciudadanos se sientan antes y después de la vacunación … en ninguna ocasión existió limpieza de los asientos … los ciudadanos los utilizaban continuamente sin limpieza previa: quizás es que los asientos en establecimientos hosteleros atraen  más el virus que los de la Administración Sanitaria.

***  Consejos (exigencias) doy, que para mí no tengo: Osakidetza. ***

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