El exquisito trato a la delincuencia

La noticia: “Ahmed, uno de los ladrones más activos de Bilbao se salta el toque de queda”.

El comentario: Reconozco que estos titulares casi siempre me enervan. Para mí la noticia no es que a un ciudadano se le sorprenda infligiendo el toque de queda… (que lo es…), lo que me preocupa es qué hay detrás de toda esta información:

  1. En lo primero que pienso es que, a pesar de las detenciones, este individuo estará en la calle de forma inmediata. Decenas de intervenciones policiales, judiciales.., cientos de documentos…, para nada: El a delinquir; si tiene la desgracia de ser sorprendido, sabe que en unas pocas horas estará en libertad: en medio, será institucionalmente atendido.
  1. El segundo pensamiento que me asalta es si esta persona está en situación irregular o no. 
  1. El tercer pensamiento es reflexionar sobre cuál es su medio de vida: cómo se alimenta, cómo viste y con qué dinero practica el ocio.
  1. En este punto no sé por qué mi mirada se dirige al Entorno Institucional: ¿será una de las personas que goza de alimentos, vivienda y apoyo económico por parte institucional?.Si así fuera me pregunto cómo se puede morder (impunemente) la mano de quien te alimenta. Y ya, si me quiero flagelar, pienso que si eso sucede será con mis impuestos y entonces cojo un cabreo monumental. 

Conste que opino de esta forma sin haber sido beneficiario de uno de los asaltos de Ahmed: no quiero pensar cuáles serían mis pensamientos en el caso de que hubiera sido protagonista (destinatario) de uno de esos robos.

El Poder Legislativo a verlas venir discutiendo sobre el sexo de los ángeles. Y aquí paz, y después gloria.

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