El hartazgo del diálogo

“Diálogo: expresión comúnmente utilizada por políticos para demorar in aerternum soluciones a problemas reales e inmediatos, permitiendo su aportación laboral e intelectual durante décadas a cambio de interesantes o sustanciales derechos y contraprestaciones económicas”

Constantemente escucho alusiones a esta expresión en entornos de portavoces políticos: Me es indiferente si se trata de otorgar la independencia a Cataluña, la celebración de referéndums no amparados por ley, el mantenimiento de conversaciones con delincuentes incívicos que amenazan, agreden, roban, destrozan, insultan,…;  ¿diálogo?  ¿para qué?

Sometamos a debate (diálogo) la prevalencia de una religión o la existencia del Dios cristiano, de Mahoma, del Mesías o de quien sea.  Encerramos a los representantes de esas opciones en un recinto para que cómodamente dialoguen, y les damos tiempo …     ¿un mes? ¿un año? ¿una década? ¿un siglo?;    y tras ello accedemos al recinto a conocer la opción que prevalece a través de ese diálogo.  ¿Existiría acuerdo?

Para mí el diálogo lo expresamos con el voto; con el voto se configura el Poder Legislativo y, a través del mismo, la Ley: el problema nace cuando (el Gobierno) no tolera o respeta lo que la ley regula sin, previamente, modificarla como la Ley establece. Veamos algún ejemplo: delincuentes descerebrados, seres insociales violentos, defienden el derecho de expresión/opinión con intelectuales métodos violentos. (Precisión:  señalo lo de intelectuales porque, como ejemplo de defensa de libertad de opinión, llegan a atacar la sede de El Periódico  ¡qué nivel!). Bien, pues hay políticos ¡y muchos! (hasta nos gobiernan), que lo que defienden es el diálogo mientras se cambian las leyes para que resulte innecesario el diálogo sobre actuaciones, expresiones u opiniones, siempre que sean las que interesa al grupo gobernante: avalando (legalmente) que estas conductas no sean delictivas, barra libre a estas conductas de insultos y amenazas a quienes no piensen como estos malnacidos (dicho en el marco de la libertad de opinión),

Eso sí, la nueva libertad de opinión/expresión avalará el que se pueda decir “muerte al Rey”, “bombas para la Guardia Civil, Mossos, Ertzaintza, o para cualquiera que discrepe de los dogmas de los dirigentes de estos disminuidos mentales; eso sí, no se le ocurra realizar pacíficos escraches, por ejemplo, ante  el Chalet de Galapagar, u opinar que no es de recibo el mentir tanto, a tantos y tan a menudo. ( Fake news y encausado),

Opinión: con estos salvajes violentos, el diálogo se hace cuando están detenidos y a través de un proceso judicial.  Es más, deberían agradecer que les den ese trato y no el que ellos dan a los que discrepan.

Esta web utiliza cookies.    Ver Política de cookies
Privacidad