Políticos, funcionarios, delincuentes

1️⃣ DE POLÍTICA Y POLÍTICOS

Hay noticias que me indignan. Reflejo algunas:

a) Tenemos un presidente y ministros que, con radiante sonrisa, anuncian un crecimiento del PIB del 6,4% cuando hace unos pocos meses realizaban previsiones de un 35% mayor. Y se muestran eufóricos con este crecimiento cuando procedemos de una caída superior al 21%. Pero ¿de qué demonios se ríen? Sin olvidar que otros informes prevén que no pase del 5%….

b) A la vista de la huida de Iglesias ¿sería excesivo pensar que hemos permitido el acceso al poder a personas que vienen a enriquecerse y fomentar el odio como medio para conseguirlo?.

c) Tenemos un presidente que se le llena la boca con el término co-gobernanza: por ejemplo, en la vacunación, la co-gobernanza le permite referenciar a Europa para exculpar su responsabilidad en la gestión para la obtención de vacunas; y el mismo término utiliza para delegar en las autonomías la vacunación; en este escenario  ¿dónde y cuándo asume su propia responsabilidad y la de su equipo?

d) No conozco lo suficiente la situación política en el resto de estados europeos.  Soy europeísta convencido, entre otros motivos, porque no quiero pensar cómo estaríamos en España de no haber estado en la U.E.  Pero, visto lo sucedido con las vacunas…, el menosprecio a Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión) en Turquía ante la pasividad del presidente del Consejo (Charles Michel) (¡qué mal me caen ciertas actitudes de los belgas!) …, y otras muestras de debilidad, burocracia y desunión, estoy empezando a pensar que nuestros políticos empiezan a padecer de un virus que no se cura con vacunas.

e) En el Estado español la ministra dicharachera (y portavoz) ya comienza a hablar de subida de impuestos para pagar a  escote sus desastres en la gestión…, el crecimiento del funcionariado… y su generosidad (la del gobierno) asumiendo costes para los que no tienen financiación.   Llevo más de un año diciéndolo, así que no debería sorprenderme.

f) En definitiva, la política está ofreciendo oportunidades de empleo a quienes serían incapaces de conseguirlo en el entorno laboral.

2️⃣ DE CIERTOS FUNCIONARIOS O FUNCIONARIADO

Ciertamente dependemos de estos colectivos pero, los asignados a funciones quizás más secundarias aunque también importantes, adoptan (muchos de ellos) conductas difíciles de entender/apoyar. Durante décadas compartí vivencias con un amigo que, refiriéndose a funcionarios de la administración, mantenía la tesis de que con frecuencia no acudían al puesto de trabajo (absentismo)…, que, cuando iban, cuestionaba su productividad (él lo decía de forma más radical: si van, no trabajan)…,  y que cuando lo hacían (trabajaban), con su conducta o desidia,  te fastidiaban la mañana (nunca en tardes, puentes y festivos)….; en fin, un modelo a imitar.

Pues bien, este colectivo, ahora, amenaza con huelgas, las preanuncian; es decir, tienen el salario garantizado e incrementado en crisis, empleo seguro y estabilidad de futuro, han gestionado los ERTEs de pena, desaparecieron de sus puestos laborales en lo más duro de la pandemia (y algunos todavía siguen), les permiten trabajar desde casa…(¿?)… y, como no les parece suficiente, ahora, huelga. (Quizás ni notemos su ausencia).

3) DEL ENTORNO SOCIAL

No me siento identificado con amplias capas sociales: Esos botellones descontrolados con unos responsables políticos que se reconocen incapaces de controlar esas conductas, al tiempo que practican vigilancia chulesca en establecimientos hosteleros (casi siempre céntricos): Bravos con los mansos y débiles con los fuertes. Es lo que hay!  En ese mismo entorno, un descerebrado se tira desde lo alto de una farola mientras otros (aparentemente destinados a recogerlo), se apartan…. (ja,ja,ja?)… pulmón perforado y atención sanitaria costeada por los demás… (manteniendo el derecho a voto: Defiendo que exista el impedimento al voto -como pena complementaria- para quienes incurran en ciertas conductas). Estoy perdiendo la compasión y comprensión del género humano.

Un delincuente (reincidente y antiguo), huyendo de la policía, se tira-en una madrugada (invierno) a la ría de Bilbao. Fallece.  Cada vez soy peor persona: pensé más en los 9 coches  que había destrozado esa misma noche (y en las decenas de actos delictivos que acumulaba) que en su muerte.  Pensé más en quienes habían tolerado su presencia irregular en España… en quienes, a pesar de los arrestos, lo ponían en la calle… en todos los perjuicios económicos y sociales que había originado en sus cinco años de delincuencia … en su coste para las arcas forales…, que en su fracasado intento de huida. Lo siento: Hoy en día, cada vez con mayor frecuencia, acuden a mi mente sentimientos de venganza ante la falta de justicia. Sintonizo con las víctimas (de estos delincuentes), pero cada día me siento más distante de una sociedad que permanece indiferente ante tantas conductas impunes.

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