Se atreven a pedir prudencia: El mundo al revés

A las 18h 36m del pasado viernes día 9, una cadena de TV estatal (Tele5) pedía «prudencia» al tratar un tema de cierta actualidad que afectaba a una de las personas vinculadas a su cadena, en el contexto vinculado al (bien o mal llamado) entorno de la  prensa del corazón…; y me quedé paralizado por la emoción, por llamarlo de alguna forma:

• Ese llamamiento se producía en un programa, probablemente de máxima audiencia, en el que me basaría( o tomaría como ejemplo) si, en algún momento, tuviera que explicar lo que es mobbing … o para evidenciar conductas de puro narcisismo, como las de su tocón presentador principal… ; también lo tomaría como ejemplo para mostrar lo que es hacer un clarísimo proselitismo de política … o de conductas sexuales afines a las de su presentador…y a la de muchos del equipo, hasta el punto de que (ellos mismos) presumen de «maricones y rojos«, o … ; pero esto sería para otra reflexión.

• Lo que me dejó paralizado, perplejo, estupefacto…. es que esto lo escuché en un Programa que cada día despedaza emocionalmente a personas a diestro y siniestro, incluso a sus propios colaboradores, que tienen  que tener tragaderas, necesidades o ambas cosas, para aguantar en lo que ellos denominan «su silla». Lo que ellos denominan «entrevistas de calle», al asalto de cualquier persona generalmente vinculadas al famoseo y siempre las mismas, es de pura vergüenza periodística. …: tres, cinco, o diez preguntas, presuntamente incisivas o ofensivas, que la otra parte tiene que soportar aunque por lo general no responden a ninguna y,  además, las tienen que soportar con una sonrisa sin un asomo de mala cara, para evitar que luego lo despedacen (más) en el plató del programa. (Preguntas sin respuestas a personas que huyen despavoridas de las cámaras, es lo que sus ¿periodistas? denominan entrevistas).

Es una pena que los protagonistas de sus ataques no se unan y creen una Plataforma de afectados para luchar por el derecho de obtener un trato prudente, no vejatorio, y libertad de circulación; exigir un trato  respetuoso, educado, y no manipulado, entrevistas que deben finalizar cuando el interesado diga «no tengo Nada que decir». En fin, la experiencia demuestra que es imposible pedir peras al olmo.

Dios mío! Sálvame y sálvanos.

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