Tolerancias institucionales

En la vida diaria se podrían arbitrar medidas posibilistas para que la convivencia resultara más segura, amable, incluso -urbanísticamente- más civilizada.

De la delincuencia gratuita o criminal (impune en demasiadas ocasiones) .., de los habituales robos reiterados, individualmente o por bandas organizadas …, de los delincuentes detenidos 2, o 3, o 10, o más de 50 veces, que siguen delinquiendo …; de los okupas .., de la actividad ilegal de vendedores en la vía pública …, del menosprecio generalizado a las fuerzas del orden…, de otras vivencias habitualmente toleradas socialmente, ya he realizado algún comentario anteriormente. Como novedad –respecto a conductas ciudadanas (institucionalmente toleradas)- me llama la atención lo de las bienvenidas (Ongi etorri) a los presos condenados por asesinatos; y al respecto creo que, en aras a la equidad y al menor nivel de daños, habría que empezar a pensar que, cualquier día, se organizan buenas mariscadas en loor y gloria de los que se conforman con apedrear (o ejercer el tiro con botellas), a nuestras fuerzas del orden y escaparates comerciales. Por si acaso, lo dejo dicho.

En esta ocasión aporto una visión sobre algo a lo que nunca me he referido: las pintadas sobre bienes urbanos y particulares que, una y otra vez, adornan nuestras fachadas, persianas y comercios.

La reacción de algunos vecinos (en ocasiones) es la de reprochar a los propios establecimientos el que no borren inmediatamente esas pintadas; y a mi no me parece justo. Correspondería a las instituciones el resolver este problema actuando contra sus causantes y borrando de forma inmediata las inscripciones de muros, fachadas, letreros …: el titular de un local no está capacitado para resolver este problema -cada día que se produce-  que destroza la imagen de ciudad y sociedad.

Quizás hay una conducta u opción que ayudaría a que las instituciones se involucrasen en la limpieza de estos bienes: Busquemos una pintura más fuerte y llamativa que la que mancha nuestras propiedades. Y que todos los afectados pinten –encima de la existente- frases o textos denigrantes para los políticos responsables (Gobierno, Ayuntamiento, Diputación) de que esas pinturas no se borren. Tengo el convencimiento de que cientos de pintadas con menosprecio específico hacia los que gobiernan, quizás ayudaría a que no permanecieran tan indiferentes ante estos hechos.  Eso, o aguantar… algo en lo que ya estamos doctorados.

Esta web utiliza cookies.    Ver Política de cookies
Privacidad