Tubacex, Abengoa, Duro Felguera, …. Y lo que se tercie

Hay un aspecto de la sociedad a la que pertenezco que me horroriza y ante el que me rebelo: Diferentes colectivos (especialmente sindicales), pretenden aportar al estado las empresas en quiebra.  Simple y sencillo: cuando la empresa es inviable hagamos que la absorba el papá estado y ya tenemos empresa para décadas. Desde ese momento la solvencia económica queda garantizada y a vivir que son dos días: el estado paga.

No es que carezca de compasión hacia las personas que puedan verse afectadas por el cierre de su empresa: la tengo. Pero las reglas del mercado deberían prohibir el que estos hechos se produzcan. Lo argumento brevemente:

• ¿Por qué Tubacex, Abengoa, … deben ser sostenidas con dinero de todos, al tiempo que Tejidos TT, o Restaurante RR, o Instalaciones II, no pueden tener ese derecho?.

• Supongamos que eso sucede porque los unos meten ruido y ocasionan destrozos, y los otros son mansos y pacifistas ¿es justo?

• Por cierto, conozco decenas de empresas cuyos trabajadores (o sus representantes), han sido reivindicativos hasta límites inaceptables los mismos que luego piden que el estado se haga cargo de la empresa a la que, por falta de rentabilidad, absentismo, costes salariales, jornadas… han llevado a su desaparición. (Recuerdo perfectamente el caso de una empresa en pérdidas que firmó un convenio con algo más del 5% de incremento –para evitar la paralización– y recuerdo la expresión de felicidad de un representante sindical que en esa situación empresarial había obtenido ese incremento).

En ocasiones me gustaría que los periodistas que informan de estos temas, indagaran sobre la evolución de los Balances de la empresa, sus costes medios de remuneraciones (10 T), el absentismo, la evolución de la plantilla, sus liberados, …. En fin, estas pequeñas circunstancias colaterales que también deberían formar parte de las declaraciones (que generosamente recogen) de los portavoces sindicales:  Puede que socialmente esté mal visto, pero quizás ayuden a tener algo de empatía con los afectados por estos previsibles cierres … o puede que no.

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