En Subvenciones, Ceses, Ertes… TODOS PODEMOS AYUDARNOS

Por desgracia, como a todos vosotros, me ha tocado vivir una época muy complicada en lo que se refiere a la dependencia institucional en temas como los que dan título a este apartado. Desconozco si esta opinión será objeto de lectura por parte de las personas a las que va destinado o quiero dirigirme: es algo que me gustaría, pero no estoy seguro de que vaya a ser así; en todo caso, unas sugerencias a modo de reflexiones:

1️⃣  AYUDAS

Un Consejero,  en un programa de radio… o televisión… o en un periódico, comenta, un jueves a la tarde, o a la noche, que el Gobierno va a preparar un conjunto de Ayudas para el Sector Hostelero. Simplemente lo anuncia, lo comenta, lo insinúa…; al día siguiente, a las 8 de la mañana, la centralita se colapsa de llamadas telefónicas preguntando dónde, cómo se van a tramitar esas Ayudas.    Nadie las ha visto…, no hay ningún tipo de documentación que las establezca… no han sido publicadas… pero la centralita y el personal se ve superado por las llamadas. Entiendo que es algo digno de reflexión.

Todo ciudadano, todo empresario, debe conocer que una norma no existe en tanto y cuanto no aparezca publicada en el Boletín Oficial: es en este documento donde se establece la Ayuda, desde cuándo y cómo se solicita, el plazo que hay para hacerlo y las exigencias que se establecen. Respecto a esto último: si el Gobierno solicita tal o cual documento, o impide que un ciudadano/empresario acceda a una Subvención en virtud de alguna circunstancia, es el Gobierno el responsable y cualquier asesor lo único que podrá ofrecer al interesado es el texto de la norma (sea justa o injusta). Con que esto se entendiera, probablemente todos ganaríamos tiempo,  y hasta tendríamos menos disgustos.

2️⃣  CESES

En alguna medida está relacionado con el punto anterior pero con algún matiz: el Gobierno cierra el Sector de Hostelería permitiendo que los empresarios puedan tramitar una petición de prestación por Cese en determinadas circunstancias. Al respecto se establece que la tramitación sea por las Mutuas, directamente por las Mutuas y establece cuatro situaciones, aunque podríamos decir que las más habituales se pueden resumir en dos:

     a) Una petición de Cese con una determinada prestación (ver web de www.asociacionhosteleria.com) pero con una exigencia: la facturación (del empresario que lo solicite),  en el conjunto de los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre del 2020, no podrá sobrepasar el 25% de la cifra facturada ese mismo período (Octubre, Noviembre, Diciembre) en el 2019. Ejemplo: si la suma de ventas en el 2019 fueron – en los 3 meses mencionados – 60.000€ en su conjunto, este año, si en este período se facturara más de 15.000 € no  tendría derecho a esta Subvención. Esto es lo que dice la norma (además de otros condicionantes como la existencia de otros ingresos por parte del solicitante); es decir, esto es lo que un asesor puede poner a disposición de un interesado. Y a partir de aquí vienen las quejas:

◾ Esto es injusto, no hay derecho, etc.

◾ Yo no sé lo que voy a facturar en diciembre y entonces cómo voy a hacerlo…

◾ ¿Por qué si tengo un trabajo por cuenta ajena no voy a tener derecho a esta Prestación…?

◾ ….

El asesor, ante esto, solo puede escuchar y repetir lo que dice la norma: si facturas este trimestre más del 25% de lo facturado el 2019, no tendrás derecho a este modelo de Prestación por Cese (y a eso habría que añadir algunas otras circunstancias especiales). Lo normal es que el asesor te ofrezca que hagas el trámite directamente en la Mutua para adelantar tiempo o que, en caso de duda, acudas a su oficina para realizar el trámite.

     b) Hay otra ruta para la prestación de Cese aunque es de menor cuantía. Se trata de que el Gobierno ha cerrado las actividades y ello faculta al empresario  a solicitar un Cese por Suspensión de actividad por Resolución de la Autoridad Competente. El trámite es en las Mutuas (si se necesita ayuda puede acudir al Asesor), y su cuantía es más más reducida que la anterior. (Esta situación queda explicada en la Web de la Asociación de Hostelería). Por cierto, en un primer momento el Gobierno pretendía que los empresarios de Hostelería no tuvieran derecho a esta prestación porque podían servir comida a domicilio y ,por lo tanto, el cierre no era pleno. (¡Cómo son!). Ante las protestas que se han realizado por parte de las Organizaciones Empresariales, esto se ha rectificado pero se le exige al solicitante una Declaración Responsable de que no va a realizar ninguna actividad (entrega de comida) si quiere obtener la  Prestación por Cese. Un comentario muy personal: ignoro cómo van a ser capaces de detectar qué local presta ese servicio, pero en fin…;  además, qué poca vergüenza hay que tener para intentar acogerse a cualquier circunstancia para intentar evitar la Prestación, sin tener en cuenta las terribles circunstancias que ellos mismos (el Gobierno) genera con estas normas.

     c) En conclusión: cada uno debe valorar la opción que le corresponde y actuar: si no puede ir por la primera opción, tiene como alternativa la segunda que, hasta donde conozco, es la que utiliza la muy inmensa mayoría. Y a partir de ahí, tramitarla a través de la Web que han puesto las Mutuas, o acudir al asesor si no se dispone de medios para hacerlo…: pero lamentar, criticar… el contenido de la Ley no va a cambiar la forma de tramitar la Prestación.

3️⃣ ERTES

En esta ocasión es un tema mucho más complejo,  porque no resulta fácil el formular una opinión que sirva para todo modelo de Empresa. (La única opción sería adjuntar la normativa Legal que probablemente nadie querría leer o interpretar). En esta ocasión, los Ertes que (a mi juicio) no sé si es la denominación más correcta, deben ser utilizados según las características de la empresa y sus trabajadores….. y el previsible futuro de la actividad. No me voy a extender: si acogerse a un Erte va a implicar el impedimento de despedir (regularizar plantilla) añadiéndose 6 meses a lo que estaba ya establecido, (como empresario) se debe valorar hasta qué punto conviene vincularse al Erte. Lo normal es que cada uno reaccione pensando que, como la salvación llegará, no tiene más remedio que aceptar acogerse al Erte,  aún a consta de esa obligada vinculación laboral durante el período que se ha establecido. ¿Es injusto? Sí. ¿Existe otra solución? No. ¿Quién es el responsable? El Gobierno.

A partir de ese hecho, me consta que en esta ocasión, los gestores laborales están contactando con las empresas para, conociendo sus objetivos, actuar en función de sus intereses. También me consta que la mayoría se acogen al Erte (aún a costa de tragar la imposición del Gobierno en el sentido de no despedir en un período de 6 meses).

Dicho esto, también será importante que cada empresa con trabajadores valore el posible cambio en la forma de consumo o de las costumbres sociales que pueden derivarse de esta pandemia porque, probablemente, muchos titulares empresariales tendrán que reorientar la actividad o ajustar la plantilla laboral.

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