Tributación (I): De las nubes a la lluvia

Recientes comunicados de Hacienda Foral me inducen a incidir en el tema de la futura gestión contable y su posterior tributación: este es un tema ya explicado con anterioridad a la pandemia vinculada al Covid-19 pero que es necesario comprenderlo en toda su dimensión.

1️⃣ Antes del Covid

Hacienda Foral ya se había manifestado en el sentido de que en su lucha de persecución contra el fraude u ocultamiento de ingresos o alteraciones contables, iba a constituir una acción decidida que enmarcaba en el programa Batuz / Ticket Bai: la formulación de facturas y tickets con una huella digital que ofreciera el máximo control a Hacienda Foral.

2️⃣ Llegó el Covid

Con todo el programa anterior a punto de ser puesto en marcha, las circunstancias aconsejaron un aplazamiento en su implantación: la dureza de la situación generaba una cierta comprensión o paralización temporal en los objetivos que perseguía Hacienda Foral.

3️⃣ A la vista del Covid

El enorme gasto derivado del Covid…, los menores ingresos por tributación del año 2020 (y probablemente de los dos siguientes), iban a suponer una caída de ingresos en las arcas forales que, a la menor oportunidad, era previsible que intentaran compensar:

▶ Para las pymes y microempresas, incrementar impuestos era (o es) una opción muy censurable: la situación es dramática.

▶ Disminuir los gastos de la Administración quedaba lejos de los objetivos políticos/institucionales, y como prueba véase el incremento de personal para la Administración (sanidad, educación,…).

▶ Por supuesto, los costes laborales de los funcionarios, ni tocar.

▶ Y lo mismo respecto a disminuir duplicidades en la Administración con sus correspondientes costes.

En este contexto, no hace falta ser muy erudito para pensar que las actuaciones institucionales se orientarán a obtener una mayor recaudación y, con toda probabilidad, incidiendo más en la obtenida por la lucha contra el fraude que en el propio incremento nominativo de los impuestos, aunque….

4️⃣ Posible entorno de tributación

En sintonía con lo que antecede, difícilmente va a ser criticable ante la sociedad que se aplique con rigor el control de Rendimientos de las empresas de cualquier tamaño: socialmente esa batalla la tienen ganada.

A nadie le va a interesar escuchar que tan cierto puede ser que algunos autónomos o microempresas puedan incurrir en declaraciones incompletas o defectuosas (susceptibles de revisión y sanción), como que es cierto que la obtención de ingresos implica un riesgo económico no reconocido y, lo que es peor, unas jornadas extensas, sin bajas laborales y con descansos nulos o muy reducidos. Desde este punto de vista, tan aceptable puede resultar el que Hacienda Foral persiga el fraude, como inaceptable el que no arbitre medios compensatorios (coeficientes reductores en la tributación) para compensar esos esfuerzos; expresado de otra forma, no es (o debería ser) exactamente igual la situación de tributación de una persona que gana 36.000 € trabajando 1.800 horas, que la de un funcionario, por ejemplo, que lo hace trabajando 1.500 horas o la de un autónomo que probablemente alcance o sobrepase las 3.000 horas y, además, arriesgando fondos propios.

En definitiva, es difícil censurar que exista persecución de fraude fiscal sin recibir una condena social, pero también sería deseable que esa sociedad (y ciertos grupos sindicales, políticos o de otro tipo), reconocieran que la situación no es tan lineal y que algo debería cambiar.

5️⃣ El futuro

Podemos quejarnos pero nos llevarán por delante: ellos tienen y administran las leyes y los demás tendremos que acatar su cumplimiento.

Si la facturación de las empresas está 100% controlada, hay que tener un especial cuidado en:

No omitir ninguna factura ni gasto que contribuya a la disminución de los rendimientos.

▶ Lo anterior puede generar algún conflicto en los supuestos (posibles) de que los arrendamientos se complementen con otras entregas no contabilizadas…, y lo mismo respecto a salarios no cotizados.

▶ En definitiva: cualquier empresario que omita algún pago (por descontrol, desinterés o voluntariamente), verá incrementados los impuestos al ser mayor los rendimientos (aunque algunos todavía piensen, o puedan pensar, en eludir alguna parte de sus ventas para este tipo de pagos anómalos.).

▶ Aunque la obligación se inicia en enero de 2022, Hacienda Foral ya tiene a disposición de los contribuyentes la opción de acogerse voluntariamente a esta forma de gestión contable y tributación. Los asesores informarán sobre las cuestiones prácticas pero algo a tener en cuenta: es muy posible que los rendimientos obtenidos, bajo la modalidad de control a la que estamos haciendo referencia, se comparen con rendimientos de ejercicios vencidos (incluso con las declaraciones de cobros por tarjetas) y que, ante fuertes desvíos, se generase un proceso de inspección fiscal: Esto merece una reflexión.

Ángel T. Gago
ASESOR TURÍSTICO HOSTELERO
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